Uso adecuado de Colirios

Recomendaciones y Comentarios

Denominamos colirios a las preparaciones farmacéuticas destinadas a ser aplicadas en los ojos.

Al igual que con cualquier otro medicamento, revise siempre la fecha de caducidad y lea atentamente el prospecto.

El colirio adecuado para usted en determinado momento debe ser siempre recetado por su oftalmólogo. No acepte recomendaciones de familiares o amigos, ni asuma que debe usar el mismo colirio que le indicaron anteriormente, por coincidencia de los síntomas.

Pautas para evitar los riesgos de contaminación:

No es recomendable utilizar un colirio que ha permanecido abierto por más de 1 a 2 meses (aún correctamente cerrado).
Evite compartir las gotas oftálmicas con familiares o amigos.
Lave adecuadamente sus manos, previo a la instilación del colirio.
Evite el contacto de la punta o “tip” tanto con los dedos, como con el ojo al momento de la colocación.
Extreme las medidas arriba citadas si está cursando un postoperatorio de cirugía ocular.

Acerca de la instilación:

Algunos colirios se presentan en forma de SUSPENSIÓN (“aspecto lechoso”, por ejemplo la prednisolona, antiiflamatorio frecuentemente utilizado). En estos casos, es fundamental AGITAR EL FRASCO unos 30 segundos antes de colocarlo. Esto favorece la distribución uniforme de la droga, mejorando su penetración y efecto adecuados en los tejidos oculares.
Técnica: lo adecuado es bajar el párpado inferior, aplicando las gotas en la cavidad que se forma. Ayuda en el procedimiento el inclinar la cabeza un poco hacia atrás.


Si cayeran 2 gotas en lugar de una, esto no implica que la aplicación siguiente deba anularse o postergarse.
Para disminuir la posibilidad de efectos adversos sistémicos (es decir, fuera del ojo, en el resto del organismo), se sugiere cerrar los ojos durante 5 minutos luego de la instilación, al tiempo que se aplica una suave presión con el dedo índice en el saco lagrimal (éste se ubica entre la base de la nariz y el ojo).
Si debe utilizar diferentes gotas, separe la instilación de las mismas por al menos 5 MINUTOS, para que se pueda absorber correctamente la primera.
Muchos colirios producen ardor o enrojecimiento leves y de corta duración, instantes después de su colocación. Esto es esperable y no debe motivar la interrupción del tratamiento.
Puede percibirse el sabor del colirio en la boca. Esto es normal, ya que el conducto lagrimal drena hacia el interior de la nariz, que a su vez está comunicada con la garganta.
Puede ser que la visión se vuelva borrosa durante unos momentos.
Mantener el envase bien cerrado en un lugar fresco y seco hasta la siguiente aplicación. Algunos colirios requieren conservación en heladera.

Pacientes que usan colirios en forma crónica:
La frecuencia horaria indicada por su médico admite cierta flexibilidad, salvo unos pocos casos puntuales. Intente hacer coincidir las aplicaciones con determinadas actividades para incorporarlo a su vida cotidiana (por ejemplo: al levantarse, coincidiendo con las comidas, antes de acostarse, etc). Recuerde que la toma de medicamentos debe convertirse en un hábito más, y no en una experiencia traumática.
Cuando deba utilizar varios frascos, es útil etiquetarlos con cintas adhesivas de diferentes colores, para su más fácil identificación. Esto es especialmente recomendable en pacientes con visión reducida.

¿Cómo colocarse las gotas?

La efectividad de la medicación que su oftalmólogo le prescribió puede verse reducida si usted no coloca correctamente las gotas. Asimismo, una correcta aplicación de las gotas ayuda a reducir los efectos adversos, tanto locales como generales. Las siguientes recomendaciones lo van a ayudar a colocarse las gotas correctamente.

Primer paso: lávese las manos.

Segundo paso:
agite el frasco.

Tercer paso:
luego de destapar el frasco, tómelo con su mano hábil.

Cuarto paso:
con el dedo índice de su otra mano baje el párpado inferior para formar un espacio donde colocar la gota.

Quinto paso:
posicione el frasco sobre el ojo (sin tocarlo) a la altura del espacio recién formado y apriete el frasco hasta que caiga una gota.


Sexto paso:
una vez colocada la gota cierre suavemente los ojos (si los cierra fuerte va a expulsar la gota), y comprima el ángulo interno del ojo por unos tres minutos.


Esto ayuda a reducir la absorción de las gotas a través de los conductos lacrimonasales, disminuyendo la posibilidad de tener efectos adversos.
Utilice un pañuelo de papel o un algodón para secar inmediatamente el exceso de gota y evitar que contacte la delicada piel de los párpados.

Recuerde:

  • Evite tocar la punta del frasco con la piel o el ojo dado que podría contaminarse el contenido del frasco.
  • Si utiliza más de una medicación, espere al menos diez minutos entre una gota y otra.
  • Si no está seguro si la gota entró o no, coloque otra. Es importante asegurarse que la gota entre en contacto con el ojo. A veces la gota cae sobre la piel y no sobre el ojo, y el paciente podría interpretar erróneamente que la gota entró en el ojo.